"Cómo
enseñarles a esperar"
Por Victoria Queipo
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Mario tiene seis años. A la salida de la clase de música corre al encuentro de su madre. Sin mediar palabra, reclama con urgencia las chuches que ella, como cada día, inmediatamente le entrega. Parece que las golosinas fueran el pago por la culpabilidad de no haber estado ese tiempo con él. |
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capacidad de esperar es algo que construimos a lo largo de la vida y que
comenzamos a desarrollar desde que somos bebés. Cuando la madre se aleja
del pequeño, al principio, éste se angustia. Pero con el tiempo, al ver
que la madre vuelve, puede soportar la espera y comienza a experimentar
con esa situación mientras la procesa psíquicamente. El niño juega a la
separación y a la espera, a que desaparece y vuelve a aparecer. En la
alternancia de presencias y de ausencias, el pequeño establece su capacidad
para esperar y para jugar. MOLDEAR EL TIEMPO Pero, para algunos padres, el momento de la separación se convierte en una situación problemática y de difícil manejo. Por ejemplo, algunos aprovechan un instante de distracción de su hijo para salir de casa. La intención de ellos es que el niño no sufra, pero, por el contrario, le producen más angustia por marcharse sin palabras. Lo conveniente es que las despedidas sean como una especie de rituales en los que se incluye el regreso. Es decir, que las palabras ayuden a soportar la espera. Por ejemplo: Ahora mamá se va durante un momento y tú te quedas con la profesora. Dentro de un rato yo vuelvo a buscarte y nos vamos juntos. Cuando los niños son un poco mayores, mostrarles (a través de las agujas del reloj) el tiempo que transcurrirá hasta el regreso de sus padres les permite hacerse mentalmente una referencia temporal que media hasta el reencuentro con el adulto. Así, el niño asimila, poco a poco, que los tiempos de separación son momentos en los que el adulto hace otras tareas (distintas a las de ocuparse de él) y que él, a su vez, también puede dedicarlo a hacer sus cosas. |
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Con
condiciones. Los padres que experimentan culpabilidad a la hora
de separarse de sus hijos a veces tratan de llenar esos espacios con
regalos a la vuelta. Sin saberlo, se identifican con el hijo: para ellos
mismos ese momento resulta difícil. |
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