"¿De
dónde vengo?"
Por Victoria Queipo
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Ya nadie habla de la cigüeña ni de París para explicar de dónde vienen los niños, pero ésta era antes la respuesta habitual que daban los adultos a esa pregunta. Aunque, a veces, los pequeños nos pongan en un aprieto con sus interrogatorios, conviene pensar que es muy importante contestarles siempre con respeto, veracidad y naturalidad a las cuestiones que nos plantean. Evidentemente, las respuestas deben ser adecuadas a su edad y con un vocabulario acorde a su capacidad de comprensión. |
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la curiosidad infantil está la base del interés por el conocimiento de
los años posteriores. Sentirse reconocidos en su deseo de saber les anima
a hacer nuevas consultas. Por lo tanto, en buena parte, es responsabilidad
del adulto que este deseo de conocimiento sea estimulado o inhibido. Pero
el niño se interroga por lo que le rodea desde mucho antes. Cuando apenas
es un bebé, descubre los objetos llevándoselos a la boca y tocándolos
después. Desarrolla toda una actividad investigadora del entorno mediante
la manipulación de las cosas. Con el aprendizaje del lenguaje, la curiosidad
se articula a través de las interrogaciones. A los tres o cuatro años, que es cuando comienzan a hacer preguntas directas, la temática va a estar relacionada con la sexualidad. Es en esa época cuando se interesan por la diferencia entre los dos sexos, de dónde vienen exactamente los niños y cómo nacen. Sobre estas cuestiones, ellos desarrollan sus propias teorías. NUEVAS AVERIGUACIONES De un modo general, se cuestionan cronológicamente por qué los niños tienen pene y las niñas no, por el origen de sí mismos y por el lugar por dónde salen los bebés (cuando ya saben que se alojan en el vientre de la madre). De este grupo de cuestiones fundamentales que se plantea, la que sigue en el tiempo es cómo se hacen los niños. Es oportuno saber que cuanto más confianza tenga en el adulto, más fácil le resultará formular las preguntas. Pero no debemos olvidar que al llegar al colegio es importante que se sientan con derecho a formular cualquier duda. Esto influye muy positivamente en su aprendizaje. Si un niño siente que no puede realizar preguntas sobre determinados temas, puede inhibirse intelectualmente. Hay varios autores que coinciden en que la represión de la curiosidad sexual, por ejemplo, bloquea el interés por conocer y por pensar. |
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Las respuestas Hay
formas de contestar a los niños que no favorecen el desarrollo de su
curiosidad. Si ellos sienten que sus preguntas nos desagradan o nos
molestan, no se atreverán a plantear otras. Éstas, aunque resulten sorprendentes
y nos diviertan, nunca deben ser motivo de ridiculización. |
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