"El
novio de mamá "
Por Victoria Queipo
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María está separada desde hace tres años y ha encontrado una nueva pareja. Al cabo de unos meses de relación, consideró oportuno no ocultársela a su hijo de 10 años. Ella quería que formara parte de su vida cotidiana. Pero ahora está muy preocupada porque el niño no acepta a su novio. No quiere que le invite a casa, y ante él se muestra enfadado, agresivo y desobediente. María no sabe qué hacer. |
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cuando se trate de la mejor solución posible, cuando los padres se separan
es inevitable que los hijos, independientemente de la edad, se sientan
conmovidos por la separación. Pero si además son pequeños, la repercusión
es mayor. Sería un error juzgar a los hijos de padres separados como niños
necesariamente con problemas, pero tampoco se puede negar que, tras el
divorcio, surge una serie de nuevas situaciones a las que deberán enfrentarse.
Una de ellas es la posible nueva relación amorosa de uno de los padres
o de ambos y, a veces, después de algún tiempo, el nacimiento de hermanos.
Para el adulto, es muy saludable rehacer la vida afectiva después de una
separación. El bienestar que experimenta, a la larga, redundará positivamente
en el estado emocional del pequeño. En definitiva, si su madre o su padre
encuentran pareja, el niño no 'carga' con la tarea de ocuparse del padre
o de la madre que se han quedado solos. Es una tarea que nadie le exige
-al menos sería deseable que así fuera-, pero que inconscientemente él
puede adjudicarse: en ese caso, ocupa un lugar afectivo que no le corresponde
y que le impide crecer y desarrollarse con autonomía. SENTIMIENTOS ENCONTRADOS Pero aunque una nueva pareja resulte beneficiosa también para los hijos, no siempre es fácil conseguir una cierta armonía entre ellos y el novio. El rechazo hacia el 'intruso' no siempre se debe a que no les guste el elegido para sustituir al padre al lado de la madre, por ejemplo, y aunque no sea manifiesto, como en todas las relaciones, es inevitable que existan sentimientos encontrados. Ellos necesitan una adaptación a esta nueva forma de vida que pone en cuestión el amor exclusivo de su madre y la figura de su padre real. No faltarán las comparaciones e incluso la añoranza de la vida familiar anterior, dado que casi siempre existe la esperanza de que papá vuelva por fin a casa. El enfado y la mala conducta pueden representar la protesta por ese malestar. |
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