" ¡Menudo genio! "
Por Victoria Queipo

Es bastante habitual encontrarnos por la calle con la escena de un pequeño que llora pataleando en el suelo, mientras su madre, sofocada por la situación y por la mirada de los otros, no sabe qué hacer. Intenta razonar con él pero no lo consigue y su llanto cada vez es más fuerte. Se deduce que el motivo de tal berrinche responde a alguna negativa recibida, aunque a veces se trata de una negativa suya a algún requerimiento del adulto. Alrededor de los dos años son frecuentes y casi esperables las reacciones de este tipo, ya que forman parte del proceso de maduración psíquica. En esta etapa, los niños sufren repentinos cambios de humor, se muestran negativos y resultan muy difíciles de manejar.

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