"¿Por
qué me engañas?"
Por Victoria Queipo
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Es la primera semana de clases. Marta tiene cuatro años. Su madre la recoge a la puerta del colegio, la escucha y, a continuación, se dirige con aire desafiante a la cuidadora de la niña, increpándola: '¿Me puedes explicar por qué ha comido sólo pan?'. La maestra se queda perpleja. Ella había observado con deleite cómo ese mediodía Marta se había comido cada uno de los platos que se le ofrecían, sin perdonar el postre. Recordando esa situación, se relaja y, con una sonrisa, informa a la madre. Ella entonces le increpa furiosa a su pequeña: '¿Por qué me mientes?'. |
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muchas las razones por las que un niño puede mentir y, en cada caso, significará
algo distinto, pero conviene esclarecer algunas cuestiones acerca de las
mentiras en los niños. Por ejemplo, no es lo mismo hacerlo a una edad
que a otra, si tiene un objetivo o si sólo es un juego. Si la realiza
un niño que se siente desvalorizado o si se trata de una costumbre de
la que el pequeño es casi un esclavo. VERDAD Y FANTASÍA En el caso de Marta, se trata de algo propio de una etapa normal del desarrollo. Además, si tenemos en cuenta que está en los primeros días de adaptación en el colegio, podría querer decir: 'No te separes de mí, aquí me matan de hambre'. Entre los tres y los cuatro años, el niño descubre, en el ejercicio del lenguaje, que es posible no decirlo todo, expresar incluso lo que no es o inventar una historia. Mentir, entonces, representa la posibilidad de sentir que su mundo imaginario interno le pertenece sólo a él. Mentir, en niños de esta edad, supone la creación de un mundo propio, subjetivo, que será la base de su autonomía futura, e implica que su pensamiento no es transparente como él pensaba, que sus padres no lo adivinan y que, además, pueden ser engañados. Ese poder de estar a solas con el pensamiento enriquece la vida psíquica, al favorecer el desarrollo de la fantasía. Los adultos damos una gran importancia a la verdad, pero no debemos olvidar que la verdad y la mentira no tienen ese valor para los niños. Evidentemente, forma parte de la educación enseñarles a no mentir, pero sólo a partir de los seis o siete años el niño comienza a integrar dentro de su personalidad valores sociales y morales. |
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Sin dimensión intencional
LAS FICCIONES |
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