"Por
qué no quiere ir al colegio"
Por Victoria Queipo
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Es
penoso para los padres afrontar los llantos de sus hijos pequeños al dejarles
en el colegio. Normalmente, los profesores cuentan que, al poco tiempo
de su partida, los niños conectan con las actividades y les cambia el
rostro lloroso del momento anterior. En general, al cabo de unos días,
el dolor de la separación se va superando y es reemplazado por la alegría
de ir al colegio. Pero no siempre sucede así, a veces la escena se repite pasadas varias semanas del inicio del curso y el niño acaba por no querer ir. Entonces hay que preguntarse qué está pasando. |
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propios padres pueden propiciar, sin saberlo, el conflicto de la adaptación
del niño al ritmo escolar. Bien porque a ellos mismos les cueste despegarse
del hijo, o porque al separarse se sienten culpables de esas horas que
'les sirven' para librarse de ellos. PALABRAS TRANQUILIZADORAS Otros padres recurren a ciertos engaños, como decirle al niño en la puerta del colegio: 'Ahora vuelvo', tratando de evitarle así el sufrimiento de la separación. Esto no hace más que estropear las cosas, la desconfianza se instala allí donde debería haber palabras que lo tranquilizen. Sería mejor decirle: 'Dentro de unas horas vendremos a recogerte'. Los niños perciben tempranamente los estados emocionales de los adultos; si éstos se angustian ante las separaciones, a sus hijos les costará aún más separarse de ellos. Hace falta explicarles, con pocas palabras, dónde vamos al dejarlos en el colegio, qué haremos y que pronto volveremos a buscarles. |
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La separación
ADAPTACIÓN PAULATINA |
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