"Quiero
dormir con vosotros"
Por Victoria Queipo
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Algunos
padres se preguntan si es perjudicial que los niños duerman en su cama,
cuando por diversas razones lo hacen con frecuencia: porque el padre está
de viaje, cuando están enfermos o si tienen una pesadilla. Es conveniente que el pequeño tenga desde el primer momento un cuarto propio, aunque la edad adecuada para que duerma solo sea alrededor de los seis meses. |
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veces el niño ya duerme en su habitación, pero los padres lo llevan a
su cama debido a su propia dificultad de separarse de él o de poner un
límite a tiempo. Se justifican explicando que está nervioso o que ha tenido
un mal día, ellos están cansados y quieren evitar tener que levantarse
para tranquilizarlo. Es necesario saber que esta solución circunstancial es, en sí misma, peligrosa al propiciar hábitos difíciles de modificar. Dormir con los padres resulta atractivo para los niños, porque ellos desean el contacto corporal y alientan la intención inconsciente de separar a la pareja. Por ello, es importante para su higiene mental no contribuir a acrecentar estas fantasías con la sobreestimulación. LAS PESADILLAS Como norma general, si el niño tiene una pesadilla, lo mejor es acudir a su lado y calmarlo allí mismo, dejando que hable de su mal sueño y tranquilizándolo. Ofrecerle su peluche preferido, encender una luz tenue, dejar la puerta abierta... y devolverlo pacientemente a su cama cuando se toma la libertad de ir solito a la de sus padres. Es necesario dejarle claro desde el principio que él tiene su propia habitación, que no es la de sus padres, y que a cada cual le toca dormir en la suya. En los casos en que la excepción se convierte en hábito y el pequeño empieza a acudir cada noche a la cama de los padres, éstos deben preguntarse por qué lo aprueban. Es frecuente descubrir un problema en la pareja, por lo que, inconscientemente, el niño puede ser utilizado para no afrontar la intimidad sexual. Es indudable que no hay encuentro posible para una pareja que comparte el lecho con el hijo. |
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LAS CLAVES PARA ACTUAR Necesidades
afectivas |
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