"Sin
miedo al psicólogo"
Por Victoria Queipo
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A Elena le han aconsejado, en el colegio de su hijo, que le lleve a un psicólogo infantil. Entienden que Juan presenta dificultades emocionales que traban la relación con sus compañeros y que impiden un mejor desarrollo de su aprendizaje. Elena no sabe cómo decírselo al niño. |
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padres, cuando nos dicen que nuestro hijo o hija necesita ayuda psicológica
sentimos muchas cosas, la mayoría negativas. En primer lugar, es inevitable
experimentar dolor y culpa: dolor porque el niño lo está pasando mal y
culpa por no poder evitárselo. En este sentido, es frecuente que los progenitores
se dirijan reproches sobre su responsabilidad en lo que ocurre y sientan
temor a ser juzgados como padres por los demás. Además, en nuestra sociedad, ir al psicólogo todavía es ir al 'loquero' o, lo que es lo mismo, estar loco, dificultad añadida para los padres que deben hacerse a la idea de que su hijo necesita ayuda profesional. Lamentablemente, es más fácil hablar de síntomas físicos que de dificultades emocionales o psíquicas. Como si el sufrimiento psíquico fuera una expresión de debilidad que debe ser acallada, cuando la mayor fragilidad es la de la persona que, sintiéndose mal, no puede pedir ayuda. LABOR DE COMUNICACIÓN Pero ¿cómo decírselo a Juan? se pregunta Elena. Antes, los padres deben tener una entrevista con el psicólogo que le va a atender. Es útil hablar con él de todas las dudas que les plantea la situación y entender la importancia de la ayuda que solicitan. Sólo cuando pueden comprender el objeto del tratamiento, podrán transmitirle al niño, con menos contradicciones, la oportunidad de la ayuda psicológica. A veces cuesta pensar que un niño necesite la ayuda de un psicólogo. Se escucha: 'Pero si los niños no tienen problemas, sólo hace falta ver lo que se divierten'. Los adultos olvidamos mucho de la propia infancia, sobre todo los momentos de malestar. Sobre ellos corremos un tupido velo. Sí, efectivamente, el niño puede ser muy feliz, pero, cuando lo pasa mal, el sufrimiento no puede ser mayor. Quizá por eso algunos adultos, inconscientemente, prefieran olvidar e idealizar el tiempo de la infancia como el periodo más feliz de su existencia. |
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Dos momentos clave
LA IMPORTANCIA DEL APOYO PATERNO
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