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Lección 7 ª: Tiempo de Estudio
El estudio exige sobre todo persistencia y planificación. Hay que estudiar desde el primer día En la etapa escolar y en la mayoría de carreras universitarias (salvo algunas como ingeniería, medicina, arquitectura, etc.) es suficiente con mantener un ritmo de estudio diario de 2 / 3 horas diarias para llegar bien preparado a los exámenes.
El estudiante debe establecer este
ritmo de estudio, su "velocidad de crucero", que le permita
llegar a los exámenes sin agobios de última hora. Estudiar un día mucho y los dos
siguientes no hacer nada no es una buena estrategia. Sería
equiparable al deportista que un día se entrena fuerte y los
siguientes absolutamente nada; no sería la forma más eficaz
de preparar una competición. Por otra parte, la mejor manera
de ir asimilando las asignaturas es trabajarlas con continuidad.
De nada sirve un gran esfuerzo final para
intentar aprobar un examen cuando no se ha hecho nada durante el curso.
Con suerte se podría llegar a aprobar, aunque hay muchas probabilidades
de que no sea así. Además, el nivel de asimilación de la materia sería
muy bajo y en pocos días se habría olvidado. Si uno tiene que realizar diferentes tareas es bueno comenzar por una que tenga una dificultad media (para entrar en calor), seguir por la que más cuesta (cuando se rinde más) y terminar por la más fácil (cuando uno está ya cansado). Al estudiar es conveniente establecer periodos regulares de descanso. Es una manera de despejar la mente y de tomar nuevos bríos para seguir adelante.
Se debe estudiar siempre durante el día, cuando la mente está más despejada.
Es bueno crearse un hábito de estudio, hace más llevadero el esfuerzo que supone ponerse a estudiar.
Un hábito de estudio consiste en estudiar
siempre a la misma hora (por ejemplo de 4,30 de la tarde
a 7,30). Hay que elegir aquellas horas en las que se rinde
más. Por ejemplo, hay que evitar que
sea inmediatamente después de comer (es conveniente un breve
reposo), ni muy tarde (uno puede estar ya cansado). Si uno va cambiando sus horas de estudio puede
vivir un pequeño caos, además inconscientemente tenderá a ir retrasando
el comienzo lo que se traducirá en terminar más tarde o en no estudiar
el tiempo necesario. Es conveniente planificar también el fin de semana: el sábado puede ser el mejor día para trabajar, dejando el viernes para descansar (tras una semana de estudio) y el domingo para estar más relajado.
Algunos consejos que pueden ayudar a una mejor gestión del tiempo:
No retrasar
el comienzo del estudio. Hay que estudiar desde
el primer día de curso. La planificación
diaria hay que cumplirla con rigurosidad: si uno
ha establecido comenzar a estudiar a las 4,30 de la tarde
debe ponerse con los libros justo a esa hora y no media hora
más tarde. Mientras antes se empiece antes se termina. Anticipar
el estudio. Por ejemplo, si el lunes el profesor
envía deberes para el jueves es conveniente tratar de hacerlos
el mismo lunes, cuando la materia aún está fresca. Además, permite contar con cierto
margen por si hubiera que resolver alguna duda. Evita los
agobios de última hora, que es precisamente cuando menos se
rinde ya que los nervios bloquean la mente. Aprovechar
los ratos muertos: Por ejemplo, en el autobús,
en la parada del metro, etc. Estos momentos se pueden aprovechar
repasando la lección, avanzando con los deberes, etc. Fijarse
objetivos diarios: No se trata de estar todos los
días un número determinado de horas delante de los libros,
sino de que esas horas cundan. Para ello es importante fijarse
unas metas. Por ejemplo, voy a hacer los deberes
de inglés, voy a repasar la lección 3ª de historia y voy a
estudiar una lección de lengua. Finalizado
el tiempo de estudio valorar el rendimiento obtenido:
Todos los días, una vez se ha terminado de trabajar, hacer
una rápida valoración de si el tiempo ha cundido y en caso
negativo tratar de determinar las causas. Reservar para después
del estudio alguna actividad agradable: Por ejemplo, una
vez finalizado el estudio prepararse una buena merienda.
Por último, insistir en que cuando se hace una planificación hay que esforzarse en cumplirla, si bien admitiendo ciertos márgenes de flexibilidad (no puede llegar a esclavizar).
Como conclusión: El estudiante debe procurar que el tiempo dedicado al estudio sea lo más provechoso posible. No se trata de estudiar muchas horas, sino de aprovechar al máximo las horas de estudio. |