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Lección 25ª: Presentación
de Trabajos Cuando se va a realizar un trabajo hay que empezar por definir el tema del mismo. A veces este viene determinado por el profesor, pero otras veces es el propio alumno quien debe proponerlo.
Si es demasiado amplio resultará
muy difícil profundizar, aportar algo nuevo, por lo que
puede quedar en generalidades, careciendo del más mínimo
interés. Además, la información disponible será tan amplia
que resultará difícil seleccionarla. Si el tema es demasiado restrictivo
el alumno puede tener serias dificultades en encontrar información. El tema del trabajo debe moverse en un punto
intermedio, en el que el alumno pueda disponer de información suficiente
y en el que pueda profundizar algo, realizando alguna aportación interesante.
Hay que informarse de la extensión prevista del trabajo.
Evitar que sea demasiado corto
o demasiado extenso (conllevaría una excesiva dedicación
que probablemente no era necesaria). Puede resultar conveniente hablar
con compañeros de cursos superiores para conocer que tipos
de trabajo son los que mejor evalúa el profesor. Si es posible sería interesante ver alguno
de años anteriores. El alumno debe comenzar por buscar información:
Para un trabajo escolar o universitario
ordinario se deben consultar al menos 3 / 4 libros especializados.
Para otros trabajos más amplios (tesinas, proyecto
fin de carrera o tesis) la bibliografía consultada será muchísimo más
amplia. También debe buscar en Internet, en prensa y en revistas especializadas.
A continuación se irá perfilando la estructura del trabajo:
Determinada la estructura, con las ideas y conceptos que se van a tratar en cada una de sus partes, se pasará a la redacción, expresando con las propias palabras dichas ideas, enriqueciéndolas con explicaciones, hipótesis, ejemplos, etc.
Es preferible desarrollar de entrada
todo el trabajo aunque sea sin pulir. A continuación
se le irán dando sucesivas vueltas para perfilarlo, completarlo
y, en definitiva, mejorarlo. No se debe copiar nunca fragmentos
literales de las fuentes consultadas, salvo si van recogidos
entre comillas con indicación de su autor.
Probablemente la parte principal de un trabajo sea el apartado de conclusiones.
Todo trabajo debe llevar en la segunda página un índice que permita conocer la estructura del mismo, con indicación de la página en la que se encuentra cada apartado. El estudiante puede incluir un anexo donde profundice en algunos aspectos que, bien por su extensión o por su nivel de detalle, no convenga incluir en el cuerpo principal. Otra posibilidad es añadir estas anotaciones como pie de página. Por último, el estudiante incluirá al final del trabajo una bibliografía con la relación de fuentes consultadas.
En un trabajo escrito es tan importante el fondo como la forma.
Hay que poner gran esmero en la redacción,
cuidando la construcción de las frases, la gramática y el
estilo. No se puede admitir ni una sola
falta de ortografía. También hay que cuidar la estética:
uso de negritas, subrayados y cursivas, márgenes, puntos
y aparte (que los párrafos no sean interminables), encuadernación,
etc. |